¿Qué es realmente Samādhi? Análisis comparativo entre Pātañjali, el Vedānta, el Tantra y el Haṭha Yoga Clásico.
- Javier

- 1 ago 2025
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Samādhi es un concepto técnico propio de la cultura india que ocupa un lugar central en múltiples tradiciones, aunque su significado y función varía entre las diferentes doctrinas clásicas. En términos generales, samādhi representa el clímax del proceso meditativo, pero su sentido más profundo depende del marco metafísico y soteriológico que define su naturaleza.

La metafísica es la rama de la filosofía que estudia la realidad, la existencia y el Ser. Así, se encarga de comprender qué es lo que existe, por qué existe y cómo se relaciona con la experiencia humana. La soteriología, por otra parte, consiste en el estudio de la doctrina de la salvación o liberación, que figura como el punto cúlmine del desarrollo espiritual en diferentes culturas.
Este artículo presenta un análisis comparativo entre las concepciones de samādhi en el Yoga de Patañjali, el Vedānta, el Tantra y el Haṭha Yoga Clásico, con el fin de identificar sus fundamentos, implicancias y su articulación práctica dentro del esquema metafísico y soteriológico propio de cada uno de estos sistemas.
I. Samādhi en el Yoga de Patañjali:
Reconocimiento de la diferenciación.
La metafísica del Patañjali Yoga Darśana.
Los Yoga Sūtra atribuidos a Patañjali, que datan de aproximadamente el s. III d.C., plantean un dualismo ontológico radical. Esto significa que proponen la existencia de dos principios ontológicos de naturalezas completamente diferentes: Puruṣa, La Conciencia Pura, y Prakṛti, la realidad empírica —el cuerpo, la mente y el mundo perceptible—.
Su cosmovisión, que deriva del Sāṅkhya Darśana, postula que ambos principios están eternamente separados. Así, el objetivo de la práctica meditativa está orientado a evidenciar esa diferenciación, y no su unidad, a través de Viveka Khyāti: la visión discriminativa.
Samādhi según el Patañjali Yoga Darśana.
Aquí, la meditación consiste en un proceso atencional que conduce a la mente a través de tres etapas: Dhāraṇā, Dhyāna y Samādhi.
Dhāraṇā es la fase de concentración sobre un objeto meditativo en que la mente aún no ha sido estabilizada, por cuanto surgen distracciones de manera continua. Dhyānam es una fase avanzada de la concentración, en que la atención fluye sin distracciones sobre el objeto de meditación. Samādhi, a su vez, es una fase avanzada de la anterior, en que las funciones mentales —que se expresan a través de los procesos cognitivos— son suprimidas.
“Samādhi es esa misma continuidad perceptiva —Dhyānam— cuando la mente refleja solo el objeto percibido y parece vacía de sí misma”.
Yoga Sūtra 3.3
Según Patañjali, el Samādhi es la antesala del estado último: Kaivalya, que significa "solitud", y consiste en el aislamiento ontológico del Puruṣa respecto de la Prakṛti.
Restringiendo las funciones de la mente —vṛtti nirodhaḥ— a través de un Samādhi sostenido de manera indefinida, el individuo queda desvinculado de la realidad empírica —donde se desarrollan los pensamientos—, permitiéndole asentarse en su naturaleza esencial: el Puruṣa.

Ejemplo de Samādhi en el Patañjali Yoga Darśana.
A través de un proceso de focalización de la atención mental sobre la llama de una vela, el conjunto de conceptualizaciones —conscientes e inconscientes— se van deteniendo progresivamente.
En una primera instancia pueden surgir memorias e ideas asociadas al objeto de meditación, como el recuerdo de haberse quemado en la infancia, o el deseo de comprar una vela más grande.
En la medida en que la atención es devuelta sobre el objeto meditativo que es la llama de la vela, estos recuerdos y deseos van perdiendo fuerza. Así, eventualmente, todo contenido mental es suprimido, de forma que la mente, cuya naturaleza es proyectar contenidos asociados al objeto que contempla, “parece vacía de sí misma” y solo queda la llama de la vela.
Llegado a este punto ya no se está vinculado a las conceptualizaciones que proyecta la mente, con lo que el individuo puede asentarse en La Conciencia Pura. Es importante destacar que este proceso es irreversible: el individuo asentado en el Pruṣa no puede retornar al mundo de la conceptualización una vez que ha realizado el estado de Kaivalya.
II. Samādhi en el Advaita Vedānta:
Reconocimiento de la identidad esencial.
La metafísica del Advaita Vedānta.
El Advaita Vedānta de Śaṅkara desarrollado desde el s. VIII d.C., pero originado en sus fuentes textuales desde el s. VIII a.c. —los Upaniṣad— , postula un no-dualismo ontológico absoluto. Esto significa que sostiene la existencia de un único principio: Brahman —La Conciencia Inmutable—.
Así, a diferencia de Patañjali, declara que Brahman -La Realidad Última- es idéntica al Ātman —el Sí Mismo Individual—. Realizar ese conocimiento deriva de Ātma Vicāra: un proceso reflexivo de autoindagación que disuelve a Māya, la ilusión de separatividad, en que queda manifiesta la identidad esencial.
Aquí, Māyā se entiende como la apariencia de multiplicidad —el mundo empírico—: una fuerza de ocultamiento —āvaraṇa śakti— que encubre la unidad no-dual de la realidad, proyectando la experiencia ilusoria de multiplicidad.
“Lo que no existe al principio ni al final, no puede existir en el medio. La mente proyecta la apariencia de la realidad, pero es solo un reflejo ilusorio”.
Māṇḍūkya Kārikā de Gauḍapāda 1.17

Es importante destacar que Brahman es considerado como un principio estático e inmutable. No participa del devenir, del cambio ni de la manifestación de la realidad fenoménica, que pertenecen al dominio de Māyā.
Samādhi según el Advaita Vedānta.
Aquí, Samādhi se describe como un estado en que la mente queda inactiva cesando toda conceptualización —Nirvikalpa Samādhi—, de forma que la meditación consiste en un método para disolver las impresiones mentales —vāsanās—.
Samādhi no deriva necesariamente en la identificación con Brahman, sino que permite estabilizar la mente para que el conocimiento de la no-dualidad obtenido a través de Ātma Vicāra se establezca permanentemente.
Ejemplo de Samādhi en el Advaita Vedānta.
A través de un proceso reflexivo sobre la naturaleza del Ser que tiene lugar a partir de las enseñanzas propias de este sistema —por ejemplo, contemplando el mahāvākya “Ayam Ātma Brahma” (Este Ātman es Brahman)— el individuo pacifica las funciones cognitivas responsables de toda conceptualización que derivan en la ilusión de la multiplicidad y realiza la noción de que tanto la llama de una vela como la noción de individualidad son ilusorias.
Una vez que esta noción es integrada, aflora la experiencia de unidad y la identificación con Brahman.
III. Samādhi en el Śaiva Tantra:
Reconocimiento dinámico de la unidad.
La metafísica del Śaiva Tantra en la Tradición Trika (Śivaismo de Cachemira).
El Śaiva Tantra, que influenció profundamente al Haṭha Yoga Clásico y encuentra una de sus expresiones más elaboradas desde el s. VIII d.C. en la tradición Trika, propone un no-dualismo dinámico. Aquí, La Realidad Última no es un principio estático e inmutable como en el Vedānta, si no que postula la existencia de un único principio, Paramaśiva, que se despliega a través de dos aspectos centrales: Śiva —la Conciencia Pura— y Śakti —la energía—, que es el poder de La Conciencia para manifestarse en el mundo de la forma.
La Realidad Última —el Ser— es un principio autocreativo que se expresa a sí mismo en la realidad empírica sin perder su unidad esencial. A diferencia del Vedānta, que considera la realidad fenoménica como Māyā -ilusión-, el Trika la concibe como una expresión enteramente real de lo divino: Śiva manifestándose en la diversidad a través de su propia potencia, Śakti.
Māyā, por tanto, no es considerada como un principio de ocultamiento, sino como una función creativa del Ser.

Samādhi según el Tantra en la Tradición Trika.
La práctica meditativa en este contexto es atravesada por una multiplicidad de técnicas que incluyen mantra, nyāsa, visualización, ritual, e interiorización de la conciencia, orientadas a percibir la inmanencia del Ser en todo cuanto existe. Samādhi, entonces, es el instante en que la diferenciación entre Śiva —la conciencia— y Śakti —el mundo— se diluye, restableciendo su unidad esencial.
“El yogui que contempla el universo como el propio cuerpo de Bhairava —un nombre de Śiva— obtiene Samādhi.”
Vijñāna Bhairava Tantra 70
La apreciación de la diversidad desde una perspectiva lúcida es parte de este proceso. No se pretende producir una desidentificación de la realidad empírica desde un punto de vista carente de conceptualización, porque esta también es una de las formas en que el Ser se expresa.
Ejemplo de Samādhi en el Tantra según la Tradición Trika.
Al contemplar la llama de una vela, el practicante integra la idea de que esta es una manifestación de Śiva —La Conciencia— vibrando a través de su Śakti —poder de manifestación—.
De la misma forma, mediante un ejercicio de visualización, percibe a su propio cuerpo como el fuego incandescente que emana de La Conciencia. La noción de que su cuerpo y mente es Śiva manifestándose de manera similar a la llama de la vela durante Samādhi, lo conduce a la experiencia en que puede apreciar la unidad intrínseca de Śiva y Śakti actuando conjuntamente en todo lo que existe.
IV. Samādhi en el Haṭha Yoga Clásico:
Integración energética y transubjetiva.
La metafísica del Haṭha Yoga Clásico.
La tradición del Haṭha Yoga Clásico, consolidado por el Nāth Saṃpradāya desde el s. XI, propone un no-dualismo energético. Esto significa que la realización del Ser no se obtiene por discriminación metafísica, sino por un proceso de transformación energética y fisiológica basados en los principios ontológicos propios del Śaiva Tantra.
A diferencia de Patañjali, el Haṭha Yoga Clásico enfatiza una transfiguración del cuerpo en todos sus niveles como vía hacia la experiencia de unidad, articulando una serie de procesos prácticos en que Śakti —el poder de manifestación de La Conciencia— y Śiva —la Conciencia— se reintegran.
El cuerpo y la mente no son un obstáculo, sino el instrumento para realizar al Ser.

Samādhi según el Haṭha Yoga Clásico.
La práctica meditativa aquí es considerada como el punto culminante de una tecnología psicofísica que incluye Āsana —el dominio postural—, Prāṇāyāma —el control de la energía vital—, Mudrās —prácticas para estimular el Prāṇa—, Nāda —la interiorización de sonido—, el uso de mantras, y Layas —técnicas para disolver las conceptualizaciones mentales—.
Estos procedimientos gatillan el despertar de Kuṇḍalinī, que es la representación de la realidad fenoménica en el interior del cuerpo.
Samādhi se produce como resultado de conducir a Kuṇḍalinī desde la base de la columna al encuentro de Śiva, que se encuentra asentado en el tope de la cabeza, desencadenando la experiencia de unidad que se produce al fusionar ambos aspectos de La Conciencia.
“Con la práctica de Kumbhaka —la fase más importante de los Prāṇāyāma— se despierta a Kuṇḍalinī. Con el despertar de Kuṇḍalinī, Suṣumṇā queda libre de obstáculos y se obtiene el éxito en Haṭha Yoga”
Haṭha Pradīpikā 2.75
Ejemplo de Samādhi en el Haṭha Yoga Clásico.
Empleando diversos Prāṇāyāma, el yogui purifica los Nāḍī y los hace permeables al Prāṇa.
Luego, a través las diferentes Mudrās —procedimientos en que las fases de Dhāraṇā, Dhyāna y Samādhi están implícitas— Kuṇḍalinī —que es una expresión psicofísica de la Śakti— es conducida a través del Suṣumṇā Nāḍī.
Mediante las técnicas de Laya —disolución—, Kuṇḍalinī es absorbida en el Sahasrāra Cakra —en el tope de la cabeza—, espacio en que tiene lugar su unión con Śiva. Estas técnicas gatillan diferentes procesos fisiológicos que catapultan al individuo a la experiencia de no-dualidad.
A diferencia del sistema de Patañjali o del Advaita Vedānta, el Haṭha Yoga Clásico puede considerarse una disciplina física, porque la reintegración de ambos principios es inducida a través de la manipulación y estimulación de la corporalidad y el prāṇa.
Resumen
El concepto de Samādhi, que está presente en múltiples sistemas clásicos, no posee una única acepción y cada tradición lo articula desde su propia metafísica, cosmovisión y orientación soteriológica.
Mientras que Patañjali lo concibe como una etapa clave en el discernimiento que evidencia la separación del Puruṣa —La Conciencia Pura— respecto de la Prakṛti —el mundo empírico—, el Advaita Vedānta lo emplea como una herramienta en el proceso de realización de la identidad entre Brahman —El Absoluto— y el Ātman —el individuo—.
Por su parte, el Tantra lo plantea como el reconocimiento de Śiva —La Conciencia— desplegándose en el mundo de la forma través de su Śakti —poder creativo—, y el Haṭha Yoga Clásico lo propone como resultado de la integración energética entre ambas manifestaciones del Ser incorporando al cuerpo y la experiencia sensorial como eje central de la práctica espiritual.
Conclusión
Estas diferencias son una expresión de la diversidad con la que las tradiciones indias han abordado el misterio de La Conciencia, la mente y la liberación desde hace más de 1.700 años.

Conocer las implicancias de cada enfoque es, cuanto menos, importante, sobre todo en un mundo en que el Yoga ha tomado un lugar relevante para la vida de quienes se aproximan a las enseñanzas clásicas buscando la profundidad subyacente a las propuestas originales que derivan de sus planteamientos.
La intención de este artículo ha sido arrojar un poco de luz respecto de un tema tan fascinante. Si te ha parecido interesante siéntete libre de compartirlo con más personas, y si quieres profundizar en las prácticas meditativas propias de la cultura del Yoga desde la perspectiva tradicional con rigor académico, no te pierdas nuestro Programa de Estudios y Práctica online: Antaraṅga: Prāṇāyāma, Mudrā y Laya. Presiona aquí para ver el programa completo y los contenidos.
Con cariño, Javier.
Director de Ashtanga Lab Chile.
“Quien quiera penetrar en La Realidad Suprema debe tomar la vía que juzgue o sepa que le es más cercana. La enseñanza del Trika proclama, en efecto, la igualdad de todas las divinidades, de las familias espirituales, mantras y fonemas, como de los āgamas y de los procedimientos a seguir, ya que todo es Śiva”.
Tantrāloka 273-275



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